EL
ARTE DEL REJONEO.
EL AUGE DE LA ACTUALIDAD
Nadie puede negar que estos años que vivimos suponen
una nueva explosión del arte del toreo a caballo. Son muchas
las circunstancias que han determinado el éxito de este tipo
de festejos. La fuerte competencia entre los rejoneadores y las innegables
dotes de muchos de ellos, han redundado en beneficio de un arte, que
tiene un público específico y fiel que llena las plazas.
Además, la enorme evolución experimentada en la lidia;
la técnica, la plasticidad y el temple que rodea la ejecución
de las suertes, y la belleza y la perfección de la doma de los
caballos toreros determinan el esplendor de este espectáculo
hoy en día.
LAS PRINCIPALES
SUERTES DEL REJONEO MODERNO SON:
AL ESTRIBO:
Que consiste en clavar el rejón en el momento en que el toro
mete la cabeza para derrotar en el estribo de la silla.
A SILLA PASADA:
Cuando se clava el rejón en el momento en que el toro tira la
cornada en la región comprendida entre la pierna y la nalga de
la cabalgadura.
A LA GRUPA:
En que se clava el hierro al tirar la cornada el toro a la grupo del
caballo.
DE CARAS:
O de frente, cuando el rejoneador cita de frente y parte hacia el toro
al mismo tiempo que éste se arranca, cuarteando el caballo y
clavando al estribo.
AL SESGO:
Suerte que se usa con los toros aquerenciados en tablas y que consiste
en estar el rejoneador y el astado paralelo a las mismas y mirando hacia
el terreno de fuera, citándolo de frente y cuando llega a jurisdicción,
clavar en el morrillo del animal efectuando un cuarteo.
AL VIOLÍN:
Más que una suerte es un recurso técnico para poner banderillas
a los toros que presentan dificultades por el pitón derecho.
Fue creada por Bernardino Landete y la puso de moda en los ruedos Ginés
Cartagena. Consiste en ir al encuentro del toro y en el momento de la
reunión, que se producirá por el pitón izquierdo
del animal, el caballero levantará el brazo derecho por encima
del hombro izquierdo y clavará la banderilla.
Aunque se puede realizar de cualquiera de las formas que ya se han mencionado,
tendrá más mérito si se hace de frente.
PAR A DOS MANOS:
El primero en colocar un par a dos manos fue el mexicano Ponciano Díaz
y el portugués Joao Branco Nuncio.
Es un par que resulta vistoso y vibrante y que entraña una gran
dificultad técnica, porque el caballo no se lleva con las manos
sino que el caballero ha de sujetar las riendas a su cintura, manejando
la cabalgadura con las piernas y el cuerpo, llevando una banderilla
en cada mano. Existen dos formas de clavar el par: reuniéndole
en el mismo momento de clavar, o haciéndolo antes de que el toro
llegue a la jurisdicción del caballero, sacándole reunido,
de arriba abajo. Igualmente se puede llevar a cabo de cualquiera de
las maneras ya mencionadas.
BANDERILLAS CORTAS:
Es una suerte típica de adorno o lucimiento. Puede ejecutarse
poniendo en práctica cualquiera de las formas ya mencionadas
(poder a poder, al cuarteo...).
Debido a la mínima longitud que tiene el palo resulta difícil
clavar en lo alto del morrillo, lo que obliga a acercarse mucho al toro.
Por ello, la suerte se suele ejecutar casi siempre a la media vuelta,
ya que es el procedimiento mejor para llegar al enemigo con menor riesgo.
DE LA ROSA:
Fue creada por Ángel Peralta en un intento de buscar mayor variedad.
Al igual que las banderillas cortas, la suerte de la rosa es de adorno
y puede llevarse a cabo exactamente igual que las ejecutadas con rejones
y banderillas. Lo único que cambia es el tamaño del arma
que porta el caballero, pero la manera de realizarse será la
misma.
SUERTE DE MATAR:
Esta suerte siempre se hace con rejón, aunque alguna vez, en
contadas ocasiones, se realiza desde el caballo con la espada. Pero
para hacer esto hay que tener un toro que humille al embestir, cosa
poco corriente en las reses que se rejonean, porque al ser atacadas
por arriba, suelen defenderse levantando la cara para no dejar paso
al rejón.
Además entraña una gran dificultad ya que desde el caballo
se clava de arriba a abajo y es difícil hacerlo de delante hacia
atrás (como se debe hacer con el estoque).
Con el rejón
de muerte, la suerte se suele efectuar de frente o a la media vuelta,
ya que a la hora de matar, el caballero encuentra más dificultades
porque los toros, en sus últimas embestidas, no suelen obedecer,
ni tienen impulso en sus últimas arrancadas para ayudar a meter
el rejón. Además tienden a echar la cara arriba y se tapan,
lo que dificulta el momento de clavar.
EJECUCION DE LAS SUERTES
Todas las suertes que se realizan en el rejoneo se pueden llevar a cabo
de las siguientes maneras:
RECIBIENDO. Se denomina así, cuando
el toro se arranca hacia la cabalgadura, y el caballo espera la embestida
del animal.
DE
PODER A PODER.
Cuando el toro y el caballo inician al mismo tiempo la arrancada.
ATACANDO.
En este caso, el toro esperará al caballo, que se meterá
en el terreno del astado.
Hay otra manera, muy poco utilizada, en la que el caballo espera al
toro y cuando éste se arranca, le pierde pasos andando hacia
atrás.
ASPECTOS A TENER EN CUENTA PARA LA EJECUCIÓN DE LAS SUERTES
Dependiendo de la condición del toro (si es bravo y tiene acometividad,
si es manso y tiene querencias...) y de su situación en el ruedo
(si está en los medios, en las tablas...) se efectuará
una determinada suerte.
La preparación: El jinete debe conocer
al toro y ponerle en el sitio clave, encontrándose él
también situado para realizar la suerte.
El embroque o reunión es el centro de la suerte. La manera ideal
de llegar a ella es con la cabeza del toro bajo el estribo y con los
dorsos de los animales en ángulo agudo.
El remate deberá hacerse con el caballo arqueado, siempre galopando
en círculo y buscando la cola del toro, que tratará, a
su vez, de buscar la cola del caballo. Se procurará, además,
dejar al toro colocado convenientemente para iniciar la siguiente suerte.
El mérito de toda suerte aumenta si se hace despacio, con temple,
con elegancia, con limpieza, y de forma ajustada.
Todo lo que se haga cerca del centro de la plaza tiene más valor,
porque la suerte tiene que dominarla el jinete, al no dejar al caballo
que se le abra. El amparo de las tablas es una ayuda para el caballo
pues no puede tratar de irse.
El caballero debe llevar al equino reunido y fijo al sitio de clavar
el par, siendo más perfecto cuanto más por delante y al
estribo se haga e imperfecto cuando lo pone por detrás girando
el cuerpo el jinete hacia los cuartos traseros del caballo.
CARLOS ANDRADE CAZARES.
REJONEADOR
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Nextel 52*307283*1