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San
Luis Potosí, S.L.P., a 29 de agosto del 2006.
El pasado viernes 25 de agosto, en punto de las 20 horas, al sonar las
campanadas del reloj de la Monumental El Paseo, entonaron las alegres
notas del clarín anunciado el tan esperado paseíllo que
daría inicio a la segunda corrida de la Feria Nacional Potosina
(FENAPO), la cual lucía el cartel sin duda más importante
de la FENAPO: el Rejoneador Potosino Carlos Andrade, el Maestro Eloy Cavazos
(celebrando su 40 aniversario de Alternativa), Alejandro Amaya y Fermín
Rivera, con 7 toros de la afamada ganadería de Pepe Garfias.
Al son del bello paso doble “Cielo Andaluz”, Carlos Andrade
partía plaza junto con sus alternantes, en un armonioso y bien
logrado “passage” de su cabalgadura de nombre Navegante, un
bello ejemplar de raza Luso-Hispano. Andrade presentó 5 caballos
de su cuadra, de los cuales sólo utilizó a 3 durante la
lidia: Navegante, Kalafi y Cairel, los dos últimos de Pura Raza
Lusitano.
Al abrirse de las puertas de toriles, salió “Chalito”,
marcado con el número 61, un digno ejemplar de la ganadería
de Don Pepe Garfias con 470Kg, negro zaino muy bien presentado y con una
cornamenta razonablemente cómoda para su lidia por parte del Rejoneador
Potosino.
Ante un cielo por demás encapotado se vino una fuerte lluvia que
complicaba severamente las condiciones del ruedo. Utilizando a Navegante
como caballo de salida, Carlos hizo gala de su gran experiencia como jinete
y rejoneador ya que debido a las malas condiciones del ruedo estuvo cerca
de que su cabalgadura cayera, logrando después poner tres excelsos
rejones de castigo, en todo lo alto, como mandan los cánones.
La fuerte lluvia no impidió que Andrade continuara templando al
burel, encelándolo y dejándolo correr muy de cerca de su
cabalgadura. Al pitar del clarín anunciado el cambio de tercio,
el rejoneador se dirigió al burladero de matadores y en un emotivo
gesto brindó la muerde de Chalito al maestro Eloy Cavazos. Utilizando
a Kalafi, logró también poner 3 banderillas largas de frente
cargando la suerte a pitón contrario para después rematar
este tercio llevándose al toro encelado en la cola del caballo
dando una vuelta completa al redondel. Siguiendo el turno a Cairel, caballo
emblemático de la cuadra de Andrade, citando con dos piruetas colocó
una banderilla larga en todo lo alto para luego seguir con una corta de
gran estilo y en excelente sitio del morrillo.
Al intentar la suerte de banderillas a dos manos, las condiciones del
ruedo, cada vez mas resbaloso, así como por lo comprometido del
terreno en que se encontraba con Cairel, no le permitieron lograr el cometido;
sin embargo terminó la lidia con un rejonazo de más de tres
cuartos en todo lo alto que, no obstante su colocación, tardó
en hacer efecto y al intentar una segunda ocasión el bravo burel
finalmente dobló, terminando la lidia bajo el aplauso del público.
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